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Archive for 9/07/17

Rostro del monumento de Venus.

Como el propio mito en el que se basa, la escultura de Venus, traída hace casi cien años a la Sultana de los Andes, puede renacer a través del proceso de restauración al que es sometido desde el lunes pasado. El trabajo comenzó con una investigación histórica que permita conocer su origen, el contexto de su llegada y cómo transitó desde el asombro hasta el desdén y el abandono absoluto.

Procedencia

La escultura, hecha de zinc y hueca por dentro, constaba de tres partes (la tercera, la fuente en sí, no es parte de la restauración) que fueron ensambladas en Riobamba. Según la investigación histórica del español Alejandro Rodríguez, miembro del proyecto, el monumento fue fundido por la compañía The J.L. Mott Iron Works de Nueva York, bajo la inspiración de un artista alemán. La procedencia estadounidense ha sido confirmada y es irrefutable, según explica el restaurador Israel Zambrano. Por una parte, se ha identificado el catálogo de la fundidora en el cual se encuentra la fuente y además, a través de análisis de laboratorio, se ha comprobado que la composición de los elementos constitutivos de la “Venus” son los mismos con los que trabaja la compañía norteamericana.

Durante sus casi cien años de estancia en Riobamba ha sufrido diversos ataques.

Simbología

La escultura, a través del tiempo, ha tomado diferentes apelativos: Venus, Afrodita y Samaritana. Para determinar cuál fue el nombre en su origen, Zambrano asevera que debe remitirse al autor, que es quien da el significado inicial a su obra. “El nombre original es ‘El Nacimiento de Venus’, Sin embargo, la gente le ha dado varios nombres que son elementos importantes de la memoria colectiva y que no pueden ser desestimados. Son todos válidos porque hacen referencia al mismo objeto. Son las formas cómo la gente se relacionó con el bien que también es importante”, señala.

No se pueden desestimar los nombres que se le ha dado a la escultura, por conocimiento o por apreciación” (Israel Zambrano)

Vandalismo

Después de las fases de investigación inicial y de identificación de elementos, el grupo restaurador trabaja en la limpieza superficial, profunda, mecánica y química del monumento que tiene 2,16 metros de alto. Mara Gutiérrez, licenciada en Restauración y Museología, es parte del proceso y ha podido evidenciar los daños sufridos por la Venus. Por ejemplo, por lo menos fue pintada en tres temporalidades distintas; en una de las cuales fue cubierta totalmente de rojo. También la bañaron con cemento y se advierte que en un posible desmontaje y traslado, el pie de la Venus se rompió y fue reemplazado por una masa de cemento que, al ser colocada, alteró el eje de la figura. El antebrazo derecho también cuenta con una reposición de cemento. No son los únicos daños; el rostro y el pecho de la diosa, así como otros elementos de la fuente presentan rastros de pintura de color verde, que fue impregnada a modo de grafiti. La pierna de Venus tiene roturas y tanto extremidades de los querubines como partes de la fauna acuática no existen. “Estamos en un proceso similar a brindar primeros auxilios”, destaca Mara.

Lo primero es darle “primeros auxilios” a la escultura dice Mara Gutiérrez.

Destino

La limpieza implicará la eliminación de capas de suciedad y de diferentes cuerpos que se han añadido con el paso del tiempo, La reposición de elementos no se hará más allá de cubrir oquedades y garantizar la continuidad de la escultura. El paso final del proceso, determinado para 150 días, será la colocación en el Museo de la Ciudad en el marco de una exposición museográfica que permita comprender la parte histórica. “Al ingresar a la escultura al museo nos interesa guardar los procesos, aunque estén ligados al vandalismo, que nos hablan del paso del tiempo. Son huellas que no podemos borrar. Al no restituir elementos estamos dejando estas huellas tangibles para que la gente se pregunte por qué le hace falta. Lo que buscamos desde la restauración es dejar esa pregunta para que las personas busquen información y puedan comprender la historia”, advierte Zambrano.

 

 

En breve

  • Reposición: En un tiempo no determinado, la escultura fue rota. Para reponer un pie, por ejemplo, colocaron una masa de cemento.
  • Festejo: Esta fuente, al igual que otras, llegó a Riobamba en las primeras décadas del siglo XX para festejar la llegada del agua potable a la ciudad.
  • Caracterización:  Los estudios de los especialistas confirman que no existe aleación en la estructura; está fundida exclusivamente en zinc. La unión de las partes se hizo con suelda blanda, de estaño-plomo.
  • Detalles: Aunque los elementos escultóricos: Venus, querubines y fauna acuática (delfines) son de zinc, la base es de hierro. Las figuras no son macizas, están huecas por dentro según se puede observar.
  • Tratamiento: “Ha existido un descuido por parte de la gente; no se le ha dado la importancia que debería haber tenido. A esto contribuyó el haber estado en un lugar con mucho tránsito de personas”: Gutiérrez.
  • Investigación: La tipología corresponde a una “Venus renacentista”. Fue elaborada en 1913 y mandada a pedir a Estados Unidos por medio de un catálogo. Todavía no se conoce cuál fue el color original de la figura.
  • Búsqueda: Diego Villacís, director de Patrimonio del GADM de Riobamba, dijo que esta intervención es parte de rescatar la tradición de las fuentes en el Centro Histórica. Otra imagen similar está perdida

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