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Archive for the ‘ARTE’ Category

 

Rosa Angélica Fernández de Viteri, autora del escudo de la provincia de Chimborazo.

 

Con claridad y emoción recuerda el día en que decidió participar en el concurso convocado para crear el Escudo de Chimborazo, así también el momento que fue convocada “con premura” al Consejo Provincial para comunicarle el resultado. Desde entonces, hace 58 años, Rosa Angélica Fernández de Viteri pasó a la posteridad como la autora de uno de los símbolos cívicos que representan a todos los chimboracenses.

Rosita, como le gustaba que la llamaran sus alumnos, es poco afecta a los títulos y a los reconocimientos. Pero, la sociedad le debía el enaltecimiento a su trabajo, como consideraron la Asociación de Escritoras Contemporáneas de Chimborazo y la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Chimborazo que, el miércoles 28 de marzo, le entregaron la condecoración al mérito “en homenaje a sus habilidades y ejecutorias en las artes plásticas y, en especial, por ser autora del diseño del Escudo de la Provincia, obra que ganó el primer premio ‘Pincel de Oro’, en el concurso nacional promovido por el Honorable Consejo Provincial”. Lucy Freire de Lalama, directora de Diario La Prensa, felicitó esta iniciativa por haber traído a la memoria colectiva a una mujer a la que “no se le han hecho los homenajes que se deberían” y que, con su trabajo, abrió “paso a muchas mujeres en el arte y en el campo de la educación”.

Rosa Angélica participó en la convocatoria hecha por el Consejo Provincial de Chimborazo y pensó en hacer un diseño sencillo al considerar que los estudiantes de escuelas y colegios podrían replicarlo en el aula de clases. “Desde mi casa siempre admiraba al Chimborazo y al atardecer se le veía a El Altar. Y lo que más me gustaba era ir a la plaza de La Concepción a ver las fajas que tejían las mujeres indígenas. Allí me quedaba horas admirando su habilidad y cómo ponían todo su amor en su trabajo”, recuerda la artista y maestra nacida el 2 de agosto de 1927 en Riobamba. Con esos elementos, cuando diseñó su visión del Escudo, pensó en colocar en la parte superior al Chimborazo y a El Altar y en la porción inferior la gavilla y el símbolo de una fábrica, que representaba a El Prado. En el medio dibujó una faja indígena. “Ahí puse todo mi corazón”, apunta. Una vez listo presentó su trabajo con el seudónimo de “Magdalena”, en homenaje a la patriota riobambeña de tiempo de la colonia: Magdalena Dávalos.

Siento un orgullo sano, una emoción enorme, de saber que plasmé mi amor por la provincia en una cartulina.

“Como estaba cerca el 21 de abril confeccionábamos con mi esposo Alberto el carro alegórico del colegio Maldonado cuando me llamaron del Consejo Provincial. No tuve tiempo de cambiarme de ropa, porque decían que en ese momento requerían mi presencia. Me fui con el mandil con el que estaba trabajando, con las manos llenas de pintura, incluso con pinceles en los bolsillos. Ahí exhibieron el escudo y el Dr. David Altamirano, presidente del Consejo Provincial de Chimborazo, me colocó el botón de oro en el mandil de trabajo. Eso fue para mí un orgullo, porque esa era nuestra herramienta de trabajo. Ese es el origen del Escudo”, rememora con emoción esta dama que construyó, con el artista plástico Alberto Viteri, un hogar donde se vivía por y para el arte, y el que se convirtió en “un taller de amor compartiendo y enseñando a sus hijos, entre pinceles, témperas, acrílicos, óleos, moldes, caballetes, lienzos, poesía y notas en piano”.

Rosa Angélica Fernández estudió en la escuela de artes y oficios Riobamba, hoy unidad educativa Carlos Cisneros. En este centro de las bellas artes tuvo como maestros a eminentes pintores como Daniel Elías Palacios, Gerardo Astudillo y Alberto Viteri, quien se convertiría en su esposo. Obtuvo su título universitario en Filosofía y Ciencias Socioeconómicas en la Universidad Central Extensión Riobamba, y comenzó la docente en el colegio Nuestra Señora de Fátima y, posteriormente, dictó cátedra en el colegio Pedro Vicente Maldonado.

Detalles

  • Hace 58 años, la provincia de Chimborazo no contaba con un Escudo que le representara. Por eso, el Consejo Provincial promovió un concurso.
  • En el colegio Pedro Vicente Maldonado impartió las cátedras de Artesanía Artística, Talleres de Especialización en Cerámica, así como las materias de Problemas Filosóficos, Lógica, Ética y Cívica.
  • Siempre, con el afán de servicio a la comunidad, en la Alcaldía de Edelberto Bonilla y María Murgueytio de Guerrero fue concejala de Riobamba representando al partido Socialista.
  • En 1960, el Consejo Provincial de Chimborazo decidió que era indispensable que existiera un Escudo oficial en el que se hallara representadas las grandezas materiales y espirituales del pueblo.
  • Oficialmente el Escudo de la Provincia sería el que obtuviera el primer lugar en el concurso nacional, definido por un jurado calificador. La ganadora fue la artista con el seudónimo “Magdalena”.
  • El 20 de abril de 1960, en el Consejo Provincial de Chimborazo, Rosa Angélica recibió el botón de oro como primer premio del concurso, convirtiéndose así en la autora de nuestro emblema provincial.

 

Descripción oficial

 

Escudo de Chimborazo. Foto: GAD Provincial de Chimborazo.

“El Chimborazo y El Altar, como figuras naturales, significan nuestros paisajes. La aureola policromada representa la paz, la belleza de nuestro cielo. Las diez estrellas engastadas en la aureola simbolizan la existencia de los diez cantones de Chimborazo. La franja horizontal decorada con motivos puruhaes representa la historia de la provincia de Chimborazo. El piñón y las fábricas en forma estilizada, significan la industria y el trabajo. La gavilla expresa la riqueza agrícola de su suelo. La lira y la antorcha que, dividiendo en cuarteles el Escudo y se levantan a la altura de los montes para confundir su luz fulgurante en la aureola policromada del cielo, representa a nuestros poetas y al progreso de la provincia. Las demás figuras naturales y artificiales que constan en el Escudo son alegorías que complementan la belleza y estética del mismo. Los colores que predominan en el Escudo son: rojo que significa ardidez, alteza, fortaleza, vencimiento con sangre; y el azul que denota hermosura, claridad y lealtad” (Codificación de la Ordenanza del Escudo de Chimborazo, 2014).

 

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Rostro del monumento de Venus.

Como el propio mito en el que se basa, la escultura de Venus, traída hace casi cien años a la Sultana de los Andes, puede renacer a través del proceso de restauración al que es sometido desde el lunes pasado. El trabajo comenzó con una investigación histórica que permita conocer su origen, el contexto de su llegada y cómo transitó desde el asombro hasta el desdén y el abandono absoluto.

Procedencia

La escultura, hecha de zinc y hueca por dentro, constaba de tres partes (la tercera, la fuente en sí, no es parte de la restauración) que fueron ensambladas en Riobamba. Según la investigación histórica del español Alejandro Rodríguez, miembro del proyecto, el monumento fue fundido por la compañía The J.L. Mott Iron Works de Nueva York, bajo la inspiración de un artista alemán. La procedencia estadounidense ha sido confirmada y es irrefutable, según explica el restaurador Israel Zambrano. Por una parte, se ha identificado el catálogo de la fundidora en el cual se encuentra la fuente y además, a través de análisis de laboratorio, se ha comprobado que la composición de los elementos constitutivos de la “Venus” son los mismos con los que trabaja la compañía norteamericana.

Durante sus casi cien años de estancia en Riobamba ha sufrido diversos ataques.

Simbología

La escultura, a través del tiempo, ha tomado diferentes apelativos: Venus, Afrodita y Samaritana. Para determinar cuál fue el nombre en su origen, Zambrano asevera que debe remitirse al autor, que es quien da el significado inicial a su obra. “El nombre original es ‘El Nacimiento de Venus’, Sin embargo, la gente le ha dado varios nombres que son elementos importantes de la memoria colectiva y que no pueden ser desestimados. Son todos válidos porque hacen referencia al mismo objeto. Son las formas cómo la gente se relacionó con el bien que también es importante”, señala.

No se pueden desestimar los nombres que se le ha dado a la escultura, por conocimiento o por apreciación” (Israel Zambrano)

Vandalismo

Después de las fases de investigación inicial y de identificación de elementos, el grupo restaurador trabaja en la limpieza superficial, profunda, mecánica y química del monumento que tiene 2,16 metros de alto. Mara Gutiérrez, licenciada en Restauración y Museología, es parte del proceso y ha podido evidenciar los daños sufridos por la Venus. Por ejemplo, por lo menos fue pintada en tres temporalidades distintas; en una de las cuales fue cubierta totalmente de rojo. También la bañaron con cemento y se advierte que en un posible desmontaje y traslado, el pie de la Venus se rompió y fue reemplazado por una masa de cemento que, al ser colocada, alteró el eje de la figura. El antebrazo derecho también cuenta con una reposición de cemento. No son los únicos daños; el rostro y el pecho de la diosa, así como otros elementos de la fuente presentan rastros de pintura de color verde, que fue impregnada a modo de grafiti. La pierna de Venus tiene roturas y tanto extremidades de los querubines como partes de la fauna acuática no existen. “Estamos en un proceso similar a brindar primeros auxilios”, destaca Mara.

Lo primero es darle “primeros auxilios” a la escultura dice Mara Gutiérrez.

Destino

La limpieza implicará la eliminación de capas de suciedad y de diferentes cuerpos que se han añadido con el paso del tiempo, La reposición de elementos no se hará más allá de cubrir oquedades y garantizar la continuidad de la escultura. El paso final del proceso, determinado para 150 días, será la colocación en el Museo de la Ciudad en el marco de una exposición museográfica que permita comprender la parte histórica. “Al ingresar a la escultura al museo nos interesa guardar los procesos, aunque estén ligados al vandalismo, que nos hablan del paso del tiempo. Son huellas que no podemos borrar. Al no restituir elementos estamos dejando estas huellas tangibles para que la gente se pregunte por qué le hace falta. Lo que buscamos desde la restauración es dejar esa pregunta para que las personas busquen información y puedan comprender la historia”, advierte Zambrano.

 

 

En breve

  • Reposición: En un tiempo no determinado, la escultura fue rota. Para reponer un pie, por ejemplo, colocaron una masa de cemento.
  • Festejo: Esta fuente, al igual que otras, llegó a Riobamba en las primeras décadas del siglo XX para festejar la llegada del agua potable a la ciudad.
  • Caracterización:  Los estudios de los especialistas confirman que no existe aleación en la estructura; está fundida exclusivamente en zinc. La unión de las partes se hizo con suelda blanda, de estaño-plomo.
  • Detalles: Aunque los elementos escultóricos: Venus, querubines y fauna acuática (delfines) son de zinc, la base es de hierro. Las figuras no son macizas, están huecas por dentro según se puede observar.
  • Tratamiento: “Ha existido un descuido por parte de la gente; no se le ha dado la importancia que debería haber tenido. A esto contribuyó el haber estado en un lugar con mucho tránsito de personas”: Gutiérrez.
  • Investigación: La tipología corresponde a una “Venus renacentista”. Fue elaborada en 1913 y mandada a pedir a Estados Unidos por medio de un catálogo. Todavía no se conoce cuál fue el color original de la figura.
  • Búsqueda: Diego Villacís, director de Patrimonio del GADM de Riobamba, dijo que esta intervención es parte de rescatar la tradición de las fuentes en el Centro Histórica. Otra imagen similar está perdida

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